martes, 8 de mayo de 2012

Las enseñanzas de Esopo. El caballo viejo


                                                                                                                 
Por: Valram.                                                                   
Visítame y conoce todas las fábulas de Esopo


El caballo viejo

Un caballo viejo fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse atado a la piedra, exclamó sollozando:

-- ¡Después de las vueltas de las carreras, he aquí a que vueltas me he reducido!

Moraleja:

No presumáis de la fortaleza de la juventud. Para muchos, la vejez es un trabajo muy penoso.

Autor: Esopo, fabulista griego

Saludos
Valram


Recibe las fábulas de Esopo directamente en tu correo, ¡Completamente GRATIS!


jueves, 3 de mayo de 2012

Las enseñanzas de Esopo. El ciervo y el cervatillo


                                                                                                                  
Por: Valram.                                                                   
Visítame y conoce todas las fábulas de Esopo


El ciervo y el cervatillo

Díjole un día un cervatillo al ciervo:

-- Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo respondió riendo:

-- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.


Moraleja:

Cuando se tiene un ánimo temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.

Autor: Esopo, fabulista griego 

Saludos
Valram


Recibe las fábulas de Esopo directamente en tu correo, ¡Completamente GRATIS!


martes, 1 de mayo de 2012

Las enseñanzas de Esopo. La cierva tuerta

                                                                                                                 
Por: Valram.
Visítame y conoce todas las fábulas de Esopo


La cierva tuerta

Una cierva a la que le faltaba un ojo pacía a orillas del mar, volviendo su ojo intacto hacia la tierra para observar la posible llegada de cazadores, y dando al mar el lado que carecía del ojo, pues de allí no esperaba ningún peligro.

Pero resulta que una gente navegaba por este lugar, y al ver a la cierva la abatieron con sus dardos. Y la cierva agonizando, se dijo para sí:

-- ¡Pobre de mí! Vigilaba la tierra, que creía llena de peligros, y el mar, al que consideraba un refugio, me ha sido mucho más funesto.

Moraleja:

Nunca excedas la valoración de las cosas. Procura ver siempre sus ventajas y desventajas en forma balanceada.

Autor: Esopo, fabulista griego

Saludos
Valram



Recibe las fábulas de Esopo directamente en tu correo, ¡Completamente GRATIS!