jueves, 8 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo y el asno


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El lobo y el asno

Un lobo fue elegido rey entre sus congéneres y decretó una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en común y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendrían los lobos que devorarse unos a otros en épocas de hambre.

Pero en eso lo escuchó un asno que estaba por ahí cerca, y moviendo sus orejas le dijo:

-- Magnífica idea ha brotado de tu corazón, pero ¿Por qué has escondido todo tu botín en tu cueva? Llévalo a tu comunidad y repártelo también, como lo has decretado.

El lobo, descubierto y confundido, derogó su ley.
Moraleja:

Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, sé el primero en cumplir tus propias leyes.


Saludos
Valram


  



martes, 6 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo y la grulla



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El lobo y la grulla
 A un lobo que comía un hueso, se le atragantó el hueso en la garganta, y corría por todas partes en busca de auxilio.

Encontró en su correr a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación, y que enseguida le pagaría por ello. Aceptó la grulla e introdujo su cabeza en la boca del lobo, sacando de la garganta el hueso atravesado. Pidió entonces la cancelación de la paga convenida.

-- Oye amiga -- dijo el lobo -- ¿No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?

Moraleja:

Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues mucha paga tendrías si te dejan sano y salvo.


Saludos
Valram





jueves, 1 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo, la nana y el niño


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El lobo, la nana y el niño


Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía:

-- No llores, mi niño, porque te llevo donde el lobo.

Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedó esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al niño le cantaba:

-- Si viene el lobo, lo mataremos.

Al oír el lobo las nuevas palabras, siguió su camino meditando:

-- En esta casa dicen primero una cosa, y después quieren hacer otra muy diferente.

Moraleja:

Más importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.


Saludos
Valram