jueves, 29 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo herido y la oveja

Por: Valram.
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El lobo herido y la oveja

Un lobo que había sido mordido por unos perros, yacía en el suelo todo malherido. Viendo la imposibilidad de procurarse comida en esa situación, pidió a una oveja que pasaba por allí que le llevara un poco de agua del cercano río.

-- Si me traes agua para beber -- le dijo --, yo mismo me encargaré de mi comida.

-- Si te llevo agua para beber -- respondió la oveja --, yo misma asistiré a tu cena.

Moraleja:

Prevé siempre el verdadero fondo de las aparentemente inocentes propuestas de los malhechores.


Autor: Esopo, fabulista griego

Saludos
Valram


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martes, 27 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo harto y la oveja


Por: Valram.

El lobo harto y la oveja

Un lobo hartado de comida y ya sin hambre, vio a una oveja tendida en el suelo. Dándose cuenta que se había desplomado simplemente de terror, se le acercó, y tranquilizándola le prometió dejarla ir si le decía tres verdades.

Le dijo entonces la oveja que la primera es que preferiría no haberle encontrado; la segunda, que como ya lo encontró, hubiera querido encontrarlo ciego; y por tercera verdad le dijo:

-- ¡Ojalá, todos los lobos malvados, murieran de mala muerte, ya que, sin haber recibido mal alguno de nosotras, nos dan una guerra cruel!

Reconoció el lobo la realidad de aquellas verdades y dejó marchar a la oveja.

Moraleja:

Camina siempre soportado en la verdad, y ella te abrirá los caminos del éxito, aún entre adversarios.


Saludos
Valram






jueves, 22 de diciembre de 2011

Las enseñanzas de Esopo. El lobo y el pastor



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El lobo y el pastor

Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y tenía cuidado de él como un enemigo. Pero como el lobo le seguía y en ningún momento intentó robo alguno, llegó a pensar el pastor que más bien tenía un guardián de aliado.

Cierto día, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, dejó sus ovejas confiadamente junto al lobo y se marchó.

El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se lanzó sobre el rebaño y devoró casi todo.

Cuando regresó el pastor y vio todo lo sucedido exclamó:

-- Bien merecido lo tengo; porque ¿De dónde saqué confiar las ovejas a un lobo?
Moraleja:
Nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, no importa su inocente apariencia.


Saludos
Valram