martes, 28 de febrero de 2012

Las enseñanzas de Esopo. El perro y la corneja



                                                                                                           
Por: Valram.
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El perro y la corneja

Una corneja que ofrecía en sacrificio una víctima a Atenea invitó a un perro al banquete.

Le dijo el perro:

-- ¿Por qué dilapidas tus bienes en inútiles sacrificios? Pues deberías de saber que la diosa te desprecia hasta el punto de quitar todo crédito a tus presagios.

Entonces replicó la corneja:

-- Es por eso que le hago estos sacrificios, porque sé muy bien su indisposición conmigo y deseo su reconciliación.

Moraleja:

Si deseas que los más alejados te escuchen, debes llamarlos con mayor intensidad.

Autor: Esopo, fabulista griego

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Valram


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jueves, 23 de febrero de 2012

Las enseñanzas de Esopo. El perro que perseguía al león


                                                                                                           
Por: Valram.
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El perro que perseguía al león

Un perro de caza se encontró con un león y partió en su persecución. Pero el león se volvió rugiendo, y el perro, todo atemorizado, retrocedió rápidamente por el mismo camino. Le vio una zorra y le dijo:

-- ¡Perro infeliz! ¡Primero perseguías al león y ya ni siquiera soportas sus rugidos!

Moraleja:

Cuando entres a una empresa, mantente siempre listo a afrontar imprevistos que no te imaginabas.

Autor: Esopo, fabulista griego

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Valram


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martes, 21 de febrero de 2012

Las enseñanzas de Esopo. El perro con campanilla


                                                                                                           
Por: Valram.
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El perro con campanilla

Había un perro que acostumbraba morder sin razón.

Le puso su amo una campanilla para advertirle a la gente de su presencia cercana. Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pública a presumir. Mas una sabia perra, ya avanzada de años le dijo:

-- ¿De qué presumes tanto, amigo? Sé que no llevas esa campanilla por tus grandes virtudes, sino para anunciar tu maldad oculta.

Moraleja:

Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones, sólo delatan sus mayores defectos.

Autor: Esopo, fabulista griego

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Valram


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